Pesadillas

A menudo tenía pesadillas, una que se repetía noche tras noche. Íbamos a un parque, yo me alejaba de la plaza central, y cuando me giraba, mi madre se estaba marchando con su abrigo rojo puesto. Yo corría hacia ella cual niña que no se quiere quedar atrás, pero cuando ella se detenía para mirarme … Sigue leyendo Pesadillas

El silencio de los condenados

El frío de esta noche me congela sin piedad. Los relámpagos se distinguen entre las sombrías nubes tóxicas que ocultan el firmamento. A mis veinte años he visto decenas de tormentas similares, todas ellas en este mismo navío, pero esta vez es diferente. El vaivén de las olas es inestable, como una cuna a punto … Sigue leyendo El silencio de los condenados

Microcuento: Arde.

El tío Hugo duerme en el salón. Tiene una botella de ron vertida sobre su pecho y el sofá. Siempre está triste así que le he prendido fuego para que arda. Ahora es como el fénix que renace del fuego. No estará triste nunca más. Ya le oigo gritar de alegría. — Lola Molina