Sosiego de verano – Reflexión

Finales de verano… pronto dará comienzo el otoño. Estamos deseando que llegue el invierno… el frío, abrigarnos con una manta y sobre todo volver a una rutina. Sinceramente, tengo muchísimas ganas de volver a clase y seguir “una rutina”. ¡Y no confundamos rutina como algo malo u ordinario! Estoy segura a que sabéis a lo que me refiero.

Comienzo diciendo, que el verano pasado lo pasé fatal a pesar de que me dediqué a seguir con mis actividades habituales pero algo dentro de mi estaba haciendo efecto negativo y presión hacia abajo, y eso que sin embargo fue muchísimo mejor que el anterior. Este verano en cambio, puedo decir sin duda alguna que ha sido el mejor verano en AÑOS para mi, y una de las cosas que me pone más triste de ello es que Rocky no ha estado en él. Podría decir que las cosas han cambiado pero soy yo la que ha cambiado, no sé si fue después de su muerte pero los primeros meses sentía que no era yo, que estaba viviendo en un cuerpo extraño y que el inmenso vacío que tenía dentro no se iba a llenar nunca… y no se llena pero lo he aceptado.

He aceptado que necesitaba ayuda pero no fui capaz de pedírsela a nadie, ¿quién mejor que yo? agradecía que me escucharan pero estaba dentro de mi, o sea que solo yo podía hacer algo. O al menos eso fue lo que reflexioné. He estado menos conectada pero más en paz conmigo misma… me he sentido libre de mi propia prisión, sin rendirle cuentas a nadie más que a mi misma y no por egoísmo, sino porque lo necesitaba. Y a su vez, he conseguido no descuidar a nadie. Es un gran logro, espero que lo imaginéis.

Necesitaba hacer cosas como leer, dibujar, escribir, ver series, ver películas sin compartirlo con absolutamente nadie como una terapia emocional que yo misma me había impuesto aunque a veces pensaba que estaba volviendo a encerrarme… pero no. No, no y no. Lo que necesitaba era sentirme libre y mía como cuando no tenía redes sociales. En persona bastaba con sacarme el tema o que yo misma lo hiciera. Necesitaba reflexionar y necesitarme a mi. La primera vez en años que estoy a solas conmigo y no me siento triste… y ni siquiera sé si va a durar pero joder, cómo me gusta.

Este verano de reflexión por supuesto que no he estado privada de salir con amigos… repito, ha sido un gran logro salir de la costumbre de no querer ver a nadie de no querer estar con nadie, nunca volveré a eso, y estoy feliz porque he vivido muchísimas aventuras y he visto a la gran mayoría de ellos durante estos meses. El alivio que llevo encima es impresionante, es como si todas las cosas de mi vida hubieran decidido alinearse. Que el miedo al abandono de pronto esté tranquilo… porque sabe que no hay problemas, porque sabe que me quieren y no quieren desaparecer de mi vida, ni yo de la de ellos.

Yo, yo y yo. Qué gran enemigo que resultó ser amigo.

Mil perdones, espero expresar más con todos.

Te espero con ganas Otoño.

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